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Cine Gourmet: Desayuno con diamantes

 

Por Ingrid Cubas @ingrid_cb

Una de las grandes estrellas del cine de la época de oro en Hollywood es Audrey Hephburn. Su formación como bailarina y las películas en las que había colaborado previo a Breakfast at Tiffany's la fueron perfilando para que al tomar el papel de Holly Golightly en 1961, llegara a ser reconocida como un referente del cine y la moda, incluso en esta época. Para Audrey, que siempre fue introvertida y cuatelosa, interpretar a Holly, una chica desinhibida y ansiosa por encontrar a un hombre acaudalado que pudiera resolverle la vida y a la vez, distraerla para olvidar algunos de los pesares de la vida, resultó un gran reto en primer lugar porque Holly es de una naturaleza totalmente opuesta a la de su propia personalidad y en segunda instancia, porque era un papel inspirado en Marilyn Monroe, lo que significó adaptar el personaje cuando Monroe lo rechazó.

La historia comienza con Holly bajando de un automóvil clásico, propio de la época, vestida con un infalible vestido negro gracias al que hoy en día se acuña el término little black dress entre los indispensables de cualquier guardarropa. En la mano sostiene un vaso de café y una bolsa que en su interior resguarda un croissant. Holly camina y se acerca a la vitrina de una joyería, nada más y nada menos que Tiffany's; sucede que cuando está triste, le gusta desayunar ahí en la banqueta, viendo hacia el interior de la tienda.

Esta historia de Truman Capote logró que Audrey recibiera una nominación a los Óscar; sin embargo, los premios que la película recbió fueron por mejor banda sonora y mejor canción.

Junto a George Peppard, Audrey hace un papel increíble... él es un escritor incipiente que es mantenido por una mujer mayor y adinerada, mientras que ella desea ser actriz e irse a vivir lejos, siempre intentando huír de sus elecciones y su desempeño como escort. Una vez que estos dos personajes se hacen vecinos, las cosas cambian por completo para ambos y descubren entre fiestas, vino y leche para gatos que en ocasiones hay que dejar caer nuestras barreras personales para que cosas verdaderamente buenas nos pasen. Bien puede ser una comedia o una novela, pero siempre será de esas películas que no se olvidarán pese al paso de las décadas.

Ya sea que disfrutes encontrar alternativas interesantes de desayuno y de aquí te surjan algunas ideas, que admires la belleza y estructura en cada diseño de Givenchy o que seas un fiel seguidor de los largometrajes dorados de Hollywood, no te lo puedes perder y disfrutar sus reflexiones y conclusiones. Prepara unos waffles y un chocolate caliente, ponte cómod@ o haz una pijamada para disponerte a verla:

Por último, no podemos olvidar la escena en la que Holly invita a Paul Varjak (a quien arbitrariamente llama "Fred") a cenar a modo de despedida, pero al parecer sus habilidades en la cocina no son del todo controladas:

¡Que la disfrutes!