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José María Pino Suarez. El mercado municipal de Hermosillo

Nos aventuramos a conocer este sitio emblemático y antiguo. El 15 de septiembre de 1910, el gobernador de Sonora ordenó su construcción y fue inaugurado dos años después.
 

Texto Fernanda Hernández @ferhernandez_v Fotos AlexVera FotoGastronómica @AlexVeraFoto

La crónica de la visita

Los locatarios nos cuentan que la vida en el mercado comienza a las cuatro de la madrugada. Al llegar, se puede ver a los comerciantes bebiendo café, listos para empezar la jornada; algunos leen y otros conversan sobre las barras de café o en las filas para conseguir los mejores cortes de carne. Para las ocho de la mañana, entre el vaivén de la gente, recorrimos el primero de los cuatro pasillos que conforman el mercado. Nos recibieron los letreros fluorescentes, una invitación a ser parte del día a día de los sonorenses, en locales estratégicamente colocados que muestran los productos y su estilo de cocina. Nuestro principal objetivo era conseguir una buena taza de café.

 

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Con recomendaciones llegamos a Café Cele, una barra de antaño ubicada en la entrada principal del mercado que  ofrece tamales de carne con chile, elote, caldos, burritos de machaca, pancita y, por supuesto, el café colado o de talega (un saco de tela donde se cuela el café), con su folclórico lema: “De talega de adeveras”. Puede ir con leche y siempre acompañado de un pan de manteca o una coyota (pan de harina de trigo relleno de piloncillo). Dentro del mercado se pueden saborear platillos típicos de la zona: pancita, barbacoa de res, pozole, tamales, caldos con chile colorado y tacos de cabeza; además de una variedad de productos de consumo local como carne, pescado, cerdo, verduras, productos secos, chiles, harinas, semillas y más.

Las típicas tortillas de harina son el referente de la cocina sonorense, por ejemplo: las gorditas de manteca (tortillas pequeñas), las tortillas de agua o sobaqueras (de harina, grandes, típicas de los burritos) y las coyotas recién hechas; las encontrarás en cada lugar que visites. Cada mercado nos muestra la oferta y la demanda de la zona en donde se establece. Aquí en Sonora, el consumo de carne es mayor y las verduras son por temporada, por eso aprovechan lo que la tierra les da: productos que en otras partes no es posible o no es fácil conseguir, como el chiltepín, un chile que en septiembre se saborea verde y fresco, mientras que en los meses de octubre y diciembre se torna rojizo y se degusta seco. También están las bellotas y la pitahaya, una fruta que abunda en junio y julio. 
Su renovación Este monumento histórico estaba a punto de ser demolido, pero en 2017 fue remodelado. Se tardaron casi 90 días en terminar el proyecto para darle vida a un mercado lleno de tradición que está listo para ser disfrutado por las nuevas generaciones.