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Hugh Hefner y los secretos de cocina en la Mansión Playboy

William S. Bloxsom-Carter era el Chef de Hugh Hefner. Trabaja en la Mansión Playboy. Nos dijo cuál es el platillo favorito del jefe y qué pecado suelen cometer las Playmates a escondidas.

Por Arturo J. Flores @arturoeleditor 

 

¿Cómo se convirtió en chef?

Un día mi padre me dijo: “en vez de torturarte por conseguir un trabajo, ve y haz lo que te haga feliz”. Siempre fui un apasionado de la cocina, así que apliqué para un empleo en un restaurante de Nueva York y lo obtuve.

¿Alguien de su familia era cocinero?

No. Fui aprendiz de un chef francés hasta 1980, que me mudé a California. Para mí era un paraíso, porque aquí se cultivaban todos los vegetales y las frutas. Fue así que llegué a trabajar con el famoso chef Roy Yamaguchi.

¿Le gustaba leer Playboy antes de trabajar para la compañía?


¡Muchísimo! Comencé a leerla muy joven. Me fascinaban las fotografías de las chicas, eran hermosas, pero también disfrutaba leer los artículos acerca de cómo agasajar a la gente que invitas a tu casa. Es decir, sobre prepararles comida y bebidas. Intenté muchas recetas que se publicaron en Playboy entre 1978 y 1979.


Fuente: Getty Images

 

¿Cómo llegó a la Mansión Playboy?

Fue en enero de 1986. Apliqué para un trabajo del que no tenía idea de qué se trataba. Era un anuncio clasificado sin remitente. Sólo especificaba un apartado postal donde había que enviar tu currículo. Tiempo después recibí la llamada del gerente general de la Mansión Playboy. Me preguntó si estaba dispuesto a venir a una entrevista, a lo que le respondí: “¡Cómo diablos no! ¡Es el trabajo de mis sueños!”.

¿Fue complicado el proceso de selección?

Me hicieron cuatro entrevistas durante seis semanas. En la tercera conocí a la asistente del señor Hefner y en la cuarta me dijeron que había sido seleccionado.

¿Qué opinó su familia?

Me acababa de casar, así que estaba en la búsqueda de un empleo estable. Entonces era chef de un restaurante en Malibú, pero mi esposa me impulsó a que buscara algo mejor y lo encontré.

¿Qué fue lo más difícil?

A la gente en la Mansión no le gustaba modificar algo sin motivo, especialmente los alimentos del señor Hefner. La mayoría de las recetas que él consume, provienen de su madre. De modo que la comida le recuerda su infancia. Así que sus platillos favoritos, como las chuletas de cordero, deben ser preparadas tal como su madre lo dejó establecido. También le gusta el pollo frito con puré de papa y frijoles verdes.

¿Le gusta la comida mexicana?

Mucho. Aquí en la Mansión preparamos muchos ceviches mexicanos con maíz tostado, también guacamole, tacos y frijoles negros.

Pero su trabajo no acaba con cocinar para Hef.

De ninguna manera. La Mansión Playboy recibe un total de 100,000 invitados por año. El señor Hefner desea que todo lo que prueben sus invitados aquí, sea lo mejor que hayan probado en su vida.

¿Recuerda su primer día de trabajo en la Mansión?

Sí, estaba muy nervioso y esa sensación me duró casi siete meses.

¿Cómo es una jornada normal en la Mansión?

Comienzo a las 6:30 am. Lo primero que hago es tomar una taza de café mientras checo mi cuenta de correo, para estar en contacto con mis proveedores: pescadores, agricultores y granjeros. Aquí trabajamos 24/ 7. Somos como un hotel con servicio a la habitación que siempre está abierto. Dispongo de 16 cocineros bajo mi mando.

¿Ha cocinado para algunas celebridades?

El señor Hefner es mi celebridad principal. Aunque también han venido personas de Hollywood. Algo que disfruto mucho es cocinar para la “Midsummer Night Dream Party”, porque no existe una fiesta igual en todo el mundo. Contemplas a mujeres hermosas en lencería yendo de aquí para allá. También está la cena de fin de año, que es más formal. Cada una de esas celebraciones me brinda la oportunidad de preparar platillos distintos. Tenemos la fiesta del 4 de julio.

El señor Hefner es la única persona en Los Ángeles con el derecho a organizar su propio espectáculo de fuegos artificiales.


Fuente: ilpost.it

 

¿Cocina platillos personalizados para algún invitado muy especial?


Al hermano del señor Hefner, Keith (fallecido en abril) le gustaban las ensaladas y siempre le hacíamos una.

¿Las Playmates cuidan su figura?

Comen saludablemente, por lo que tenemos vegetales frescos para ellas. Les gusta la ensalada César. A veces las vence la tentación y se comen una galleta, ¡y tienen que ir al gimnasio a quemarla!

¿Las estrellas de rock piden platillos extravagantes?

Nada del otro mundo. Nuestros menús siempre se basan en la temporada y en los mejores ingredientes que podamos conseguir. Por ejemplo, me gustan las ostras de Washington y los chiles de México. Todo viene prácticamente del mar o del campo hasta nuestra mesa.

¿Sirve también comida macrobiótica?

Lo hago. Nos piden platillos libres de gluten y una de mis especialidades es la cocina vegana. Sé hacer un platillo con sandía y vinagre balsámico muy ligero y delicioso.

¿Qué hay de la cerveza y el vino que se sirve en la Mansión?


Tenemos vinos de California, Malbec de Argentina, Champaña de Francia; la cerveza es de cuatro tipos distintos. Incluso tenemos Dos Equis y las Playmates prefieren la Corona Light (risas).

¿Existe un coctel especial?

Depende de los deseos del Señor Hefner. Hice uno muy refréscate con tequila reposado y sandía.

¿Qué es lo que un Playboy moderno debe saber sobre comida y bebida?


Que lo orgánico es lo mejor. No hay que comer tan pesado para no sentirte cansado y no hay que temer a probar cosas nuevas. Hay que cocinar simple, fresco y delicioso. Una ensalada de tomate puede ser un snack delicioso. Y claro, el Playboy moderno debe saber de coctelería.

¿Cuál es su recuerdo más loco en todos estos años en la Mansión?


Hubo una fiesta que no olvidaré. Fue hace como seis años. Íbamos a preparar una fuente de mariscos, pero hubo un error en la petición de ostras y en vez de 60 docenas me enviaron sólo seis. Intenté localizar al proveedor, pero fue imposible. Era sábado en la tarde y la fiesta sería ese mismo día por la noche. Lo que hice fue sacar únicamente tres docenas al principio de la fiesta y tres docenas ya muy tarde, como a la 1:30 de la mañana. Además coloqué porciones extra de camarón y langosta en la fuente; así, los invitados pensaron que las ostras estuvieron ahí todo el tiempo. Créeme, trabajar aquí es muy emocionante.