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La comida es cosa seria en Chile

La comida chilena tiene características que comparte con sus vecinos latinoamericanos, debido a su herencia hispánica y también indígena. Pero su cocina ha evolucionado de forma singular. A continuación te contamos más al respecto.  

Por Daniela Cachón 

Durante el Periodo Prehispánico, la dieta en Chile se basaba en el maíz, el frijol, la papa, la calabaza y el chile, además de animales domésticos y silvestres. Con los españoles, llegaron el trigo, la vid, el cerdo, la vaca, la gallina y el cordero, así como la repostería que acompañaba a las monjas y los productos novedosos de las nuevas colonias, como el chocolate y el pavo de México, o los melones y las sandías de Jamaica.


Porotos granados

Durante el siglo XIX, la cultura francesa empezó a formar parte de las élites chilenas, sumando su saberes gastronómicos sobre la cultura del vino y la panadería a la cocina. Otras migraciones importantes fueron la inglesa ya que con ella, llegó el té; los italianos, que introdujeron las pastas, y los alemanes añadiendo los embutidos al estilo de vida chileno. En esa época también se empezó la costumbre de recopilar información culinaria y tenerla de manera escrita, no como antes que sólo era oral.

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Costumbres en la mesa

Los chilenos comen cuatro veces al día: un desayuno ligero, un lunch al medio día, una comida y una cena. Además de los onces o pequeños refrigerios parecidos a la fiesta del té inglesa, donde la bebida es acompañada de bocadillos dulces y salados, los cuales pueden ser consumidos a media mañana o a media tarde y en algunas ocasiones reemplazan a la cena o a la comida once-cena/once-comida.

Las fiestas nacionales son muy importantes para ellos, aprovechan y preparan banquetes dignos de la realeza para disfrutar en compañía de amigos y familiares, donde incluyen empanadas y humitas como entradas; chupes, pastel de chocolo y parrilladas como platos fuertes; vino, chicha y pisco; además de panes y múltiples preparaciones dulces.

Su educación en la mesa es estricta pero flexible, no suelen hablar con la boca llena ni subir los codos a la mesa, pero siempre hay espacio para la camaradería. 

El must en los ingredientes y/o platillos en Chile 

Además de gozar de su buen vino, no falta en la mesa chilena jamás el chivato, la chicha, el pisco y la mistela. Entre los platillos calientes, la cazuela es el más importante, porque se elabora en todas las zonas del país, pero con variación de carnes y vegetales según la región. Por su parte, los porotos granados son típicos de la cocina campesina.

Aprovechando la costa, cuenta con importantes preparaciones como el curanto a base de mariscos, legumbres, carnes y pescados envueltos en hojas de nalca, cocinado bajo la tierra; el caldillo de congrio, reconocido por la oda que le compuso el literato Pablo Neruda.

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Caldillo de congrio

Por otra parte, el chancho en piedra se elabora con tomate, cebolla, ajo, aceite y sal machacados; las humitas —envueltos similares a los tamales—, y las empanadas de pino que llevan res frita con cebolla, aceitunas, pasas y huevo duro. Su ámbito dulce es muy extenso, pero el empolvado chileno con masa rellena con dulce de leche y espolvoreada con azúcar glass, y el mote con huesillos —maíz mote cocido en agua y orejones de durazno— son grandes favoritos del pueblo chileno.

Tips para cuando visites Chile 

Si visitas Santiago, no olvides pasar por su mercado central, ya que según la revista National Geographic, conserva el patrimonio culinario chileno. Aunque comparta preparaciones con sus países vecinos, como Perú, Bolivia y Argentina, no te limites a probar los provenientes de una sola nación, recuerda que cada cocina tiene sus secretos y detalles que te encantarán.

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En México es posible encontrar varios restaurantes de este tipo de cocina. Establecimientos como Pica de la Pía o Puro Chile en Guadalajara, así como Café De Pé a Pá y Un rincón de Chile en CDMX gozan de una gran aceptación.