Advertisement

Serendipias fritas

Serendipias fritas

¿Han probado las serendipias? Algunas saben deliciosas. ¿No saben qué son? Aquí les cuento.

Por Héctor Zagal @hzagal

El rey Luis Felipe I inaugura el primer tren en en Francia; la vía cubre el corto trecho entre París y Saint Germain-en-Laye. Es el 25 de agosto de 1837. El Barón de Rothschild (sí, el de los vinos), inversionista y anfitrión, ha planeado el primer viaje en tren. Al final del veloz recorrido, ofrecerá un almuerzo en el Hotel Pavillion Henry IV. La comitiva es numerosa y distinguida: príncipes, empresarios diplomáticos, políticos. Aquello es un gran acontecimiento. Medio mundo quiere estrenar el invento. Pero son demasiados viajeros y la máquina se alenta. El tren, como metro de la CdMX a hora pico, camina pesadamente. La llegada se retrasa.

+++Logroño-tren-a-Miranda-Olaizola Fotografía de spanishrailway.com

 

El chef Collinet se contonea nerviosamente. La guarnición del platillo fuerte son papas fritas cortadas en forma redonda, pommes de terre en Liard. ¿Imaginan el desastre? El chef tenía las papas listas en su punto para servirse sin hacer esperar a los regios invitados. El retraso del tren arruina el plan. Con todo el dolor de su alma, Collinet ordena recalentar las papas en aceite. Es impensable servirle al monarca un “combo” con papas frías y correosas. El chef corre el riesgo.

Mágicamente, la papas se inflan como pequeños globos. Collinet las prueba con aire adusto. No le parecen mal y permite que se sirvan. Luis Felipe I queda facinado con ellas y, rompiendo el protocolo, pide que le sirvan otra ración. El chef sonríe satisfecho. Han nacido las papas soufflé.

Fotografía de youtube.com Fotografía de youtube.com

 

¿Otra historia de papas?

Por ahí leí que un tal George Crum, chef en el restaurante Carey Moon Lake House en Saratoga Springs, Nueva York, servía papas a la francesa un verano de 1853.  Un inoportuno parroquiano, descontento con las papas mal cortadas y cocidas, las regresó un par de ocasiones. Molesto, el cocinero rebanó finamente las papas y las frío hasta endurecerlas. “¿Las quería cocidas? Aquí le van éstas” (quiero creer que no les escupió). Al cliente le fascinaron las potatoes chips, orginalmente llamadas papas Saratoga y que los mexicanos conocemos por el nombre de la marca Sabritas.

Todos hemos vivido algo parecido, un golpe de suerte, una coincidencia de suma importancia. A estas situaciones se les llama ‘serendipia’. La RAE define “serendipia” como “Hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual”. La cocina está llena de ellas.

banner hector zagal