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Un menú celestial. Gastronomía en las alturas con Massimo Bottura

 

Por Fernanda Balmaceda @fer_balmaceda

Elevarse a 45 metros de altura para vivir una experiencia gastronómica donde el ritmo, el paisaje y los sabores orquestan el entramado perfecto del placer es la filosofía de Dinner in The Sky desde hace más de diez años, en 50 países. En México, la plataforma celebra su tercer aniversario y para festejarlo en grande trajeron ni más, ni menos, al chef del mejor restaurante del mundo, ubicado en Módena, Italia: Massimo Bottura, gracias al apoyo de patrocinadores Premium como la mantequilla danesa Lurpak, vinos de la Denominación de Origen Calificada Rioja, Hotel Presidente, entre otros.

La historia y vida de este chef italiano, perfectamente capturada en la primera temporada de Chef’s Table, serie original de Netflix, han sido un importante motor de inspiración para entender la cocina como agente de transformación social, dentro y fuera de Italia. Para Massimo, los productos y la cocina expresan la historia humana y son la síntesis del arte y otras manifestaciones, por lo que sólo se necesita ponerlas a dialogar, reconstruir esa poética contenida en las tradiciones culinarias y llevarlas a la mesa para sensibilizar a las personas de que cada alimento que lleven a su boca va permeado de un sinnúmero de historias.

Este 4 y 5 de enero, Massimo comparte esta filosofía en nuestros cielos teotihuacanos, mediante cuatro tiempos. Es una experiencia multisensorial. Empieza con el sonido de dos atecocollis, utilizados por dos danzantes prehispánicos para evocar al Dios del viento. Luego, las palabras de Massimo cobran sentido: “vive la cocina como un sueño”. La plataforma se eleva y el festín comienza.

Él, Kondo Tataiko y Bernardo Paladini hicieron la magia. Primero, unas lentejas Beluga con crema agria y eneldo, contenidas en una lata de caviar, inauguran una aventura que exige estar atento al juego de texturas y sabores que explotan en tu paladar; luego, un platón cubierto por una espuma café que al cucharear te interna en el mundo vegetal de un ceviche fuera de serie, preparado con setas, castañas y trufas.

 

Massimo apela también a esa cocina del recuerdo y la felicidad, con su mayor deseo de la infancia: el lado crujiente de la lasaña que, en el juego de sentirnos niños, tienes que comer con las manos. Para el tiempo central, el arte invade los platos de Dinner: un godete con rojos, naranjas, amarillos, cremas y verdes enmarcan una ternera al vacío de cocción, textura y jugosidad perfecta, que se extiende untuosamente en la boca y expresa intensamente el sabor de sus pigmentos elaborados con cenizas, carbón, clorofila, crema de papa y betabel, pimientos y vinagres balsámicos, en tributo al artista británico Damien Hirst.

Para cerrar con broche de oro, la casualidad y las historias de Massimo con su equipo conquistan los corazones: la tarta de limón “¡Ups! Se me cayó la tarta”, llamada así por el incidente de su segundo al mando Kondo Tataiko, te recuerda que así en el cielo como en la tierra, la gastronomía es una sucesión de historias humanas capaces de hacer vivir la magia al infinito.

Sigue el último día de #MassimoInTheSky en @DITSMEXICO y #DejaLaRutinaEnTierra.

 

*Agradecemos a @LurpakMexico la invitación a vivir esta experiencia.

#LurpakMéxico